Las sesiones se realizan aproximadamente entre los 8 y 14 días de vida, cuando los bebés duermen la mayor parte del tiempo y todavía están adaptándose a su nuevo ritmo de vida. Esto permite que la sesión transcurra de forma tranquila y serena, capturando la ternura de estos primeros días.
Para reservar, si también has contratado la sesión premamá, dejamos marcada la fecha prevista de parto y ajustamos la cita definitiva una vez nazca el bebé, creando así un pack completo de recuerdos. Si solo es la sesión de recién nacido, conviene avisar con al menos un mes de antelación, aunque siempre podemos valorar la disponibilidad por si es posible encajar la sesión antes.
La sesión se realiza en el estudio, en un ambiente cuidado, tranquilo y seguro. Sigo siempre el ritmo del bebé, respetando sus tiempos y descansos, por lo que la sesión suele ocupar toda la mañana, para que nada se haga con prisas y cada momento se viva con calma.
Antes de la sesión recibirás una guía de asesoramiento, con recomendaciones para que lleguéis preparados, tranquilos y confiando en el proceso. Vuestra calma es fundamental, porque ayuda a que el bebé se sienta seguro y la experiencia sea aún más agradable para todos.
Una sesión newborn no es solo un reportaje fotográfico: es una experiencia íntima, emocional y serena, que os permitirá revivir la magia de estos primeros días tantas veces como queráis.
Abrimos agenda con un año de antelación y contamos con distintos packs que se adaptan a las necesidades de cada cliente, además de ofrecer facilidades de pago. Estamos aquí para que os sintáis acompañados desde el primer momento, con cercanía, profesionalidad y una mirada que busca la belleza en los pequeños gestos.